Sinthomatizar la urgencia. Conversación de  Andrea Berger con el equipo de PAUSA1

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Dolores Amden: Es un gusto presentar a Andrea Berger, a quien hemos invitado para darle un cierre al tema que venimos trabajando en el Seminario Anual de PAUSA acerca de "Sintomatizar la urgencia". Andrea es miembro de la EOL y de la AMP, Magister en Clínica psicoanalítica de la UNSAM, Profesora Regular Adjunta de la Cátedra I de Psicopatología en la UBA, autora del libro titulado "La angustia, entre la mantis religiosa y el vientre oscuro de la araña"2.

- Andrea Berger: Muchas gracias por la invitación. Es un placer estar hoy acá, con Uds. compartiendo esta actividad. El título que eligieron es muy interesante y me han hecho pensar, ya que en general, díganme si están de acuerdo, estamos acostumbrados a "subjetivar" la urgencia. Tema que "Pausa" viene trabajado hace mucho tiempo y con mucha finura. Pero en esta oportunidad me sorprendieron al proponer que hable de "sintomatizar la urgencia".

Lo primero que recordé, para entrar en clima, es la referencia de Lacan en el "Prefacio a la Edición Inglesa del Seminario 11"3, donde afirma, con su estilo provocador, que todo análisis está precedido por una urgencia, una urgencia de satisfacción. Es una afirmación que le da a la urgencia un estatuto diferente al que podemos pensar desde el discurso común en tanto referido a una situación apremiante. Decir que todo análisis esta precedido por una urgencia es ubicar a la urgencia consustancial al análisis mismo y a la satisfacción. Desde esta perspectiva, con esta provocación de Lacan, me puse a pensar en "sintomatizar la urgencia" para nuestra conversación de hoy.

Repasemos algunas claves, que Uds. tienen ya trabajadas, para desde allí dar nuevas vueltas. Definamos la urgencia desde el discurso analítico como una respuesta a la irrupción de un real. Esta irrupción se puede manifestar como presencia de un sin-sentido, es lo que nos enseña el hombre de las ratas, o como emergencia de un goce pulsional en el caso Juanito. Se trata entonces de la emergencia de un real, de algo que se "pone en cruz", obstaculizando que las cosas marchen tal como se espera que marchen. Así lo propone Lacan en variadas referencias como por ejemplo en "La Tercera"4 donde afirma que lo real es lo que no anda, el palo en la rueda, lo que entorpece la marcha.

Esa irrupción no es inocua, produce efectos tales como la ruptura de la red, el tejido, la tela simbólico-imaginaria que sostiene al ser hablante y de la cual se aferra para existir. Esta irrupción puede a su vez traer como consecuencias fenómenos en el cuerpo que denotan la perdida de la consistencia imaginaria. 

Entonces, si la urgencia es respuesta a la irrupción de un real con efectos traumáticos, y si el síntoma se inscribe en relación a esa irrupción, invito a la siguiente pregunta: se trata de "¿Sintomatizar o sinthomatizar la urgencia?".

Les propongo organizar el encuentro de hoy en cuatro puntos. 1. trauma y urgencia, 2.subjetivar la urgencia es una tregua, 3. sinthomatizar la urgencia, 4. el acto del analista. 

 

  1. Trauma y urgencia 


Para seguir el hilo de la relación entre "trauma y urgencia" les propongo revisar tres citas que me parecen muy instructivas al respecto.   Una es del curso Un esfuerzo de poesía5 , allí Miller, para abordar la noción de trauma, toma la distinción entre acontecimiento y hecho. La diferencia entre acontecimiento y hecho es muy importante para nuestra clínica. Un analizante puede contar hechos, de allí que la operación analítica sea elevar algunos hechos, anécdotas, datos biográficos al estatuto de acontecimiento. Esto significa que se haga delo dicho, una marca, una inscripción, que implique un corte temporal, un antes y un después. Esa marca denota una perturbación del orden previo a dicha inscripción. Si no se produce tal torsión, si volvemos a lo mismo, si a esas palabras dichas se las lleva el viento, ahí no hay acontecimiento, hay hechos en la vida de un sujeto. Un acontecimiento implica afección. Miller aclara que dicha afección tiene un carácter presente y no de pasado. Y además agrega, en "eso presente" hay algo inasimilable. Afirmar que en "eso presente" hay algo inasible es una manera de decir que no termina de ser absorbido, reducido por el orden simbólico, no se termina de nombrar, esa marca es no-toda. Y es justamente este sesgo el que le da el carácter de traumático. A ese punto inasimilable, Freud lo llama "fijación", punto nuclear del que decantan dos órdenes de efectos que se requieren mutuamente: la repetición y la defensa.

En esta línea, hay otra cita que a mí me resulta muy interesante también y que es de Miquel Bassols. La encuentran en el blog de EOL La Plata. El artículo se llama "La llamada perdida del trauma y la respuesta del psicoanalista"6. Está hablando de los atentados de Atocha del 2004, en particular del testimonio de una enfermera que, al entrar en los vagones de trenes destruidos, se queda perpleja escuchando el sonido de los celulares, sonidos que pueden ser incluso similares entre sí, pero que refieren a historias distintas. Bassols destaca que lo traumático se pone en juego justamente allí, en la "no repuesta". En esas historias que no van a tener respuesta. Esos llamados que no tendrán respuesta. Entonces subraya de una manera patética, que el trauma es "lo que no pasa en lo que pasa". No es lo que pasa, pasó, el hecho, la bomba que estalla, sino la marca de lo que no pasa en lo que pasa y que queda metaforizado en esos llamados, posiblemente de sonidos parecidos o iguales, pero que responden a historias distintas y que no encuentran respuesta. Lo traumático es lo que no pasa, la cicatriz de lo que no se puede decir, nombrar en lo que pasa.

Tenemos la cita de Miller, la cita de Bassols y como no incluir a Freud. Recordemos una referencia muy temprana pero muy esclarecedora acerca del trauma. Es la que encuentran en la "Comunicación preliminar" de Estudios sobre la histeria"7. Ahí ubica del trauma algunos sesgos, que tomaran vuelo a lo largo de su obra: primero, que el trauma está regido por un factor accidental, detalle fundamental, que señala que el trauma no está regido por una ley de determinación, sino que pone en juego la contingencia. También dice que es algo presente y no pasado, es decir, que tiene actualidad, es presente, no es algo que pasó, el trauma es algo presente, que se vive como presente.  Y, además, relaciona la función del síntoma con la del trauma, dirá que el síntoma es una forma de recordar el trauma, una forma de recuerdo fallido. El síntoma es un intento de recordar "eso presente", ese factor accidental, fallidamente. Estamos de acuerdo en que siel recordar fuera una operación psíquica exitosa, si se lograra del todo, no haría falta seguir luchando con el trauma. La repetición del síntoma indica su falla. Anticipa así la relación entre trauma, síntoma y repetición. En síntesis, encontramos en esta referencia temprana de Freud: el factor accidental, el acento en algo presente y no pasado y la definición del síntoma como recuerdo fallido. Este camino le permite arribar a una definición del trauma novedosa, lo nombra como "cuerpo extraño". 

Es interesante que diga a esta altura que el trauma es un cuerpo extraño. Años después, en 1925, en "Inhibición, síntoma y angustia"8 cuerpo extraño es la fórmula con la que nombra al síntoma.

¿Qué quiero invitarles a pensar con estas referencias? Primero: el trauma es un cuerpo extraño, luego, el síntoma será definido así. Si trauma, cuerpo extraño y síntoma se entraman "¿vamos a sintomatizar la urgencia?".Si la urgencia es respuesta al trauma, si el trauma está definido como cuerpo extraño, definición que luego, en 1925 abarca al síntoma ¿para que sintomatizar la urgencia? Si el síntoma como cuerpo extraño comanda la urgencia ¿no se tratará de hacer con la urgencia otra cosa?

 

  1. Subjetivar la urgencia: una tregua


Miller, en Sutilezas analíticas9, hace un desarrollo minucioso del término urgencia, toma su raíz etimológica en latín y la despliega con finura. Destaca que: es lo que urge, no tiene tiempo de espera, no tiene retraso, empuja. Con este recorrido relee el Prefacio y esclarece la formula por la cual todo análisis esta precedido por una urgencia en tanto lo que urge, empuja, mueve a un análisis es una urgencia de satisfacción. Destaca la satisfacción como clave del análisis. La urgencia es un medio para dicha satisfacción. También lo será el trabajo del análisis. Incluso podemos decir que dicha urgencia de satisfacción al pasar por un análisis puede transformarse en la satisfacción del final y hasta implicar el deseo del pase.

Pero Lacan da un paso más que Miller subraya. Dice que los casos de urgencia "lo enredan para escribir"10. ¿Cómo interpretar esta confesión? Se entiende que los casos de urgencia, urgen, requieren que corramos tras ellos, no nos dan tiempo. Obviamente si el analista se tiene que ocupar, tiene que correr tras las urgencias no tiene tiempo de sentarse a escribir. De esta manera articula urgencia y escritura bajo la forma de una disyunción. Hay disyunción entre urgencia y escribir. Entonces, ¿cómo responder a la urgencia? Respondemos la urgencia con una pausa –tiempo, mediación necesaria para dar lugar a la escritura. El primer paso de esa "Pausa", como soporte de la escritura, es subjetivar la urgencia. Es decir, construir las coordenadas temporo-espaciales de la urgencia. Lo podemos decir así, restituir la trama, la red, la tela simbólico imaginaria que se ha desgarrado en la urgencia. Trama, tela, red de la cual se agarra el sujeto para existir. Así entiendo la orientación, la dirección clínica: de la urgencia a la escritura. La respuesta a la urgencia es comenzar restituyendo las coordenadas subjetivas. Hay que pasar de la urgencia al acto de escribir como un modo de tratar la satisfacción que encierra el síntoma-irrupción. Ese es el punto. No sé si se llega en el tiempo establecido institucionalmente… pero el horizonte es, si lo entendemos en tiempos lógicos: 1. partir de la irrupción de un real-sintomático, 2. re-anudar de alguna manera lo desgarrado, 3. hacer algo con esa irrupción-síntoma repetitiva en el transcurso de un análisis, 4. que de este trabajo drene una satisfacción del final, distinta de la del principio marcada por el displacer, el malestar.

En ese camino, entonces, se pasa primero por subjetivar la urgencia. Pero ojo, este paso no es más que una "tregua". Es una tregua en la urgencia. Tomo el término "tregua" por lo que está aconteciendo en el mundo (los episodios de medio oriente). Una tregua en términos de guerra es una "pausa" en la confrontación. No implica el fin de la guerra ni un acuerdo de paz definitivo. Puede durar o no, pueden romperse y reanudarse las instigaciones, puede ser verdadera salida, respetarse o no. Esas posibilidades quedaran demostradas con el paso del tiempo, de los acontecimientos. Lo que les quiero invitar a pensar es que "subjetivar" es una tregua, necesaria pero no suficiente. Como analistas, estamos advertidos de que subjetivar es una tregua, habrá que probar su efectividad, ver sus resultados. Hay que pasar por la subjetivación, pero ojo que es nada más y nada menos que una tregua, un tiempo de prueba para verificar las intenciones, los recursos, la paz o el retorno de la guerra, en nuestros términos el retorno de la urgencia.


  1. ¿Sintomatizar o sinthomatizar?


A partir de estos desarrollos sobre la urgencia, la subjetivación y la tregua, la invitación de Uds. me lleva a proponerles este desplazamiento: sintomatizar o ¿sinthomatizar la urgencia? Si entendemos que la urgencia es irrupción de un real, respondemos como analistas ofertando una tregua que restablezca, restaure, re-anude los hilos con que se teje la subjetividad. Que sea inestable, que haya que probarla indica que se puede volver a la urgencia. Tregua en principio inestable pero necesaria para dar lugar a otro abordaje de la irrupción- síntoma.

Para argumentar esta idea de "que en relación a la urgencia no se trata de sintomatizar sino de sinthomatizar" les propongo un pequeño recorrido con referencias que seguramente conocen sobre el síntoma pero que siempre viene bien repasar. Referencias que destacan la cara irrupción del síntoma.

En el caso Dora, Freud transmite que el síntoma histérico es un compuesto de dos elementos, los sentidos a descifrar y la solicitación somática. Freud aclara que para que haya solicitación somática tiene que haber una precondición somática, la pulsión. Propone una imagen del síntoma, dice que es un "huésped mal recibido". Y aclara al que luego, secundariamente se le pueden sumar los sentidos"11. ¿Qué podemos entender con esta figura acerca del síntoma? ¿Qué quiere decir Freud? Que el síntoma en su esencia es un huésped al que no conocemos ni invitamos, que se entromete, mal recibido y al que secundariamente, en segundo tiempo, le podremos argumentar sentidos y hasta del cual podremos obtener algún tipo de "renta", de beneficio. Es cierto, que en la misma página, en la nota 23 de 1923, Freud se rectifica y aclara que los sentidos o motivos psíquicos están desde el principio y no secundariamente. En esta nota, en 1923, se refiere al síntoma histérico clásico compuesto por sus dos elementos. Pero si tomamos lo dicho en el cuerpo del texto, encontramos una definición del síntoma que destaca el sesgo disruptivo y disyunto de los sentidos. Esta perspectiva del síntoma articulada a la urgencia, señala la irrupción de un goce, de una moción pulsional, de la cara pulsional real. Podríamos decirlo así: se te metió en tu casa un huésped mal recibido que no tenías ganas de recibir y que no piensa irse, que no se va a ir… es decir que es algo del orden de lo que irrumpe produciendo un efecto de urgencia. Si bien Freud, solo dice "huésped mal recibido" creo que podemos extraer estas conclusiones para pensar esta idea de que urgencia y síntoma –cara real del síntoma– están imbricados.

Entonces, ¿sintomatizar la urgencia o sinthomatizarla?

En esa línea, hay otra referencia de Freud, de 1913, en el texto "Sobre la iniciación del tratamiento"12, allí refiere que el vulgo considera al síntoma como una "señorita forastera" que no se sabe de dónde vino… Si supiésemos de dónde vino, para que vino, esas respuestas se traducirían en coordenadas simbólico-imaginarias.

Con estas referencias podemos decir que, en la cara real, el síntoma es una satisfacción mal recibida. Y la neurosis, la ilusión de que la forastera se vaya, me parece que es una metáfora preciosa definir a la neurosis como la esperanza de que la forastera se vaya. Podríamos decir que vamos al análisis, para que nos ayuden a sacarnos de encima a la señorita forastera que se metió en nuestras vidas. Son figuras que a mí me sirven para pensar y por eso las quería compartir con ustedes.  

Después tienen la "Conferencia 17"13, muy conocida, allí encontramos un trabajo de Freud sobre el valor de los sentidos del síntoma. Agregamos a nuestro recorrido la "Conferencia 23"14 ya que Miller15 nos enseñó a leer juntas. En esta conferencia encontramos "los caminos de la formación de síntoma". Lo interesante que quiero destacar hoy es que esos caminos, son los caminos de la moción pulsional, moción que regresa a puntos de fijación y a partir de lo cual se forma el síntoma. Entonces, esta conferencia destaca que el síntoma se forma por los derroteros de la moción pulsional, del camino regrediente de la moción pulsional y no a partir de los sentidos.

 ¿Entienden hacia dónde voy? Que el síntoma en su esencia, o en su abstracción, si queremos decirlo en modo lacaniano16 es un derrotero de la moción pulsional.

Otra referencia para pensar esta idea, es el texto "Neurosis y psicosis", de 1924, allí Freud define al síntoma como "un intruso que amenaza y menoscaba la unicidad del yo17 .Entonces podemos pensar que la cara del síntoma que resuena en la urgencia es la que menoscaba y amenaza la unidad del yo. Esa es la cuestión, en la urgencia el yo se siente amenazado y menoscabado. En esta referencia las relaciones entre el síntoma y el yo no son de simpatía, se llevan mal, por eso termina en "Inhibición, síntoma y angustia"18 , al año siguiente diciendo: el síntoma es un cuerpo extraño metido en el territorio del yo. No habla ni de motivos ni de sentidos, habla del síntoma como "cuerpo extraño", extraterritorial al yo. Y agrega algo más, en un momento dado el yo tiene que dejar de pelearse y tiene que pasar –ojalá pase eso en el mundo– a una instancia diplomática en las relaciones entre el yo y el síntoma. Es una manera de decir que el yo se las ver, se tiene que dejar de pelear con el síntoma, tiene que empezar a arreglárselas con el… Ese arreglo con el síntoma, ese sacarle provecho, Freud lo llama "ganancia secundaria del síntoma". Clave fundamental en términos de la urgencia.

Entonces, hay un sujeto en urgencia, confrontado a un cuerpo extraño, a un síntoma, que lo amenaza… Frente a este real, el analista puede aportar con su intervención algo que permita arreglárselas un poco con esa urgencia, con esa satisfacción mal recibida, para que después tal vez, no es seguro, en algún momento, pueda advenir otro trabajo que transforme esa satisfacción del principio en una satisfacción distinta del final.

Para terminar el recorrido del síntoma les propongo resaltar esa perlita perdida en el medio del Seminario 1019 que Lacan retomará mucho tiempo después. En el esfuerzo de distinguir el acting out del pasaje al acto, arriba sorprendentemente a una definición nueva del síntoma. Afirma que el síntoma, a diferencia del acting out, es un goce que se autoabastece a sí mismo. Sorprende al decir que no es mensaje, que no necesita del Otro ni de la transferencia. Que el síntoma en su esencia es un goce que se autoabastece a sí mismo y al que habrá que forzarlo a entrar en transferencia.

Entonces ¿qué hacer como analistas? Responder con un acto. "El acto del analista", quien advertido de que todos los casos son casos de urgencia, tendrá que decidir, calcular y arriesgar su intervención.  


  1. El acto del analista 


Último punto: el acto del analista. Lo podemos repasar de muchos lugares, hoy les propongo desde el "El inconsciente intérprete"20de Miller. En ese texto, precioso, por cierto, subraya que al analista le cabe la responsabilidad del acto.Es un texto donde se puede leer el tema de la urgencia, por ejemplo, en Juanito cuando se encuentra con la erección de su miembro en términos de urgencia de satisfacción. Ahora bien, lo interesante del texto, la idea central de Miller es que el inconsciente ya interpreta, que es el inconsciente el que interpreta primero. Entonces se pregunta, ¿cuál tendrá que ser la operación, la interpretación del analista? Y ahí es que aparece destacada la responsabilidad del acto del analista.

¿Por qué le cabe la responsabilidad del acto? Si hay algo de suyo interesante en nuestra clínica es que en cada caso habrá que ver qué hay que hacer. No está dicho de antemano, no tenemos protocolos y por eso a cada analista, en cada situación clínica le cabe la responsabilidad del acto. En un caso, el analista agregará un S2, un saber, al modo de cómo funciona el inconsciente. En otro caso, en una crisis de angustia, por ejemplo, puede que el analista ofrezca los hilos con los cuales el sujeto comience a tejer la coyuntura de la crisis, dando así una suerte de soporte en el intento de salir de la urgencia. Puede incluso si es un ataque de pánico con efectos de pérdida de la consistencia corporal que soporte primero una re-construcción del imaginario corporal. En algún caso, puede que de un orden. ¿Cuántas veces le damos un orden, una legalidad? Le decimos que esto sí, le decimos que esto no, como estrategia para sacarlo de la urgencia y orientarlo a la escritura de su urgencia.

Es interesante entender que nos cabe la responsabilidad del acto, que a veces es agregar un S2, a veces es separar S2 de S1, a veces es hacer vibrar una jaculación. En cada caso habrá que ver qué hay que hacer.

No puedo no nombrar a Ricardo Seldes. Hay algo que me gusta mucho al repasar el libro La urgencia dicha21y es que al analista le cabe la responsabilidad "con-tacto".

El acto del analista es con-tacto. Con-tacto, es decir suavemente, pero también en el sentido de incitar el contacto, que el sujeto haga contacto con lo real de la moción pulsional. Tanto desde mi propio análisis, en la clínica como analista o como control, entiendo que la única manera de salir de la urgencia es con-tacto en sus dos vertientes.

Me gusta decirlo así, solo uno lo sabe, solo uno lo verifica, no se puede explicar muy bien, pero se trata del con-tacto que uno pueda tener con el veneno que tiene adentro y solo cuando uno se encuentra con ese veneno-con-tacto, tal vez, recién ahí, se puede empezar a hacer otra cosa con el. Ese encuentro, es la llave para salir de la urgencia.

Las irrupciones de lo real, de sinsentido y del veneno que llevamos dentro seguirán… pero un análisis es una posibilidad, tregua mediante, de hacer otra cosa que caer nuevamente en la urgencia. 


Conversación 


- Dolores Amden: Que venga un invitado nos ilumina cuestiones y salimos de nuestro automatón, y salimos de nuestras citas. Nos regalaste un montón de perlas de tu lectura, muy valiosas, también lecturas que ya hemos hecho, pero que no sé si a ustedes les parece, a mí me pareció que Andrea le puso otra luz, otro resaltado.

La verdad que hoy hilaste, y un día como hoy de frío, haber hablado del tejido tantas veces, se agradece. Nos invitaste a hilar, hilaste de una manera maravillosa la clínica de la urgencia y pescaste muy bien varias cosas.

Y en ese tejido que nombras de una manera que a mí me encantó, todo eso de las coordenadas simbólico-imaginarias, y en el tejido también están los agujeros de lo real. Entonces, volver a tejer es volver a armar esa trama simbólico-imaginaria, no sin el veneno y no sin el agujero.

La verdad es que fue precioso cómo nos lo fuiste presentando. La tesis de tu exposición de hoy creo que fue un buen capitón, una buena última puntada a lo que no nos dejaba tranquilos del "sintomatizar". Estábamos incómodos, y me parece que no teníamos la H que Andrea nos trae. ¿No? El "sinthomatizar". 

La urgencia como cuerpo extraño y que se une al síntoma, y que hay que nombrarla, hay que escribirla. Eso que resaltaste del escribir, acá nosotros tenemos un cliché que es "hacer el par", que por suerte no fuiste por ahí. Pero siempre estamos con el hacer el par con la urgencia, y vengo pensando que una manera de hacer el par con la urgencia es escribirla, es nombrarla, pero también es escribirla, porque aparte en la referencia que vos traés, Lacan dice, mientras escribo, soy estorbado por la urgencia. Él viene pensando en que hay que escribir y que la urgencia viene a interrumpir una escritura. Entonces hay que retomar la escritura o hay que retomar el tejido, tomando tu referencia de hoy. 

Y me encantó, dentro de todos los resaltados que podemos hacer de la riqueza de tu exposición de hoy, tan generosa aparte… esto de subjetivar como una tregua que dura poco, o que puede durar poco, o que es inestable, y que tenemos que llamarnos a la humildad de que en cuatro meses subjetivamos y si llegamos a un atisbo del veneno, y que esa persona se vaya con una mínima lectura o por lo menos con un instante de ver su veneno, ya es enorme… pero pensando en el trípode que vos dijiste de "necesaria, valiosa e inestable". Es necesaria, es valiosa, nos cuesta un montón subjetivar la urgencia, pero es inestable y lo sabemos, ¿no? Salvo cuando llegamos al veneno… 

 - Andrea Berger: Claro, me parece que cuando uno se encuentra de cierta manera con eso que habita en uno, es la posibilidad, no de resolverlo, sino quizás de hacer otra cosa que no lleve directamente a nuevas situaciones de urgencia.  

 - Gustavo Sobel: Has trabajado y nos das para trabajar un montón de cosas, para replantearnos un montón de cuestiones y seguir pensando sobre esto, lo cual te agradecemos. Pero tomaba esto de la tregua. Es subjetivar, ahí hay que dividir el efecto sujeto de la subjetivación, ¿sí? Si se produce algún efecto sujeto o si se subjetiva. Es un punto que abre a una diferencia enorme.

Cuando empezábamos con esto era, ¿qué lugar para el síntoma en la subjetivación de la urgencia? ¿O hay un orden que permite ahí cierta modulación del síntoma al inicio?   

Otra cuestión: la urgencia que preside todo análisis. Recién ahora estaba pensando, lo habitual es decir que es la demanda lo que preside, lo que antecede al análisis. Esto que traés es distinto. Entonces, ¿qué lugar tiene este concepto? Ahora, nosotros venimos a partir de la propuesta de Ricardo Seldes en un orden que es ofertar a la urgencia, ofertar al que se ubica en ese lugar. Y no es exactamente lo mismo que lo que se produce de la urgencia cuando preside el análisis y se da en las entrevistas preliminares. Entonces, ahí hay algo también, ¿sí? Ahí hay algo de la diferencia también, si puedo decir algo más sobre la urgencia como respuesta al trauma.  

 - Mónica Gurevicz: Pensaba, siguiendo también lo anterior, en algo que me resultó interesante: la cuestión del cuerpo extraño. La extrañeza, Unheimlich,, y la amenaza. Entonces, pensando en el acto y el lugar del analista, porque no es cualquier tregua la que ofrece. Entonces, pensaba en esto, ¿cuál sería, para delirar, ese arreglo que sea un mejor arreglo que el que ofrece el yo? Porque el yo trata de captarlo o cooptarlo, como dice Freud ahí. Es decir, eso extraño no lo soporta y lo incorpora. Pero va perdiendo, dice. 

Y el analista como alguien más plástico, dice ahí. Alguien dócil que puede brindar otro tipo de arreglo a ese cuerpo extraño. No sostenerlo, lo extraño, porque es amenazante, es insoportable. Uno tampoco puede, ¿no? Pero ofreciendo otro tipo de arreglo. Más vivible, por lo menos.  

-Dolores Amden: Es que ahí me parece que concluye un poco lo que traía Andrea de que nunca va a ser volver al estado anterior. Cuando la vertiente acontecimiento hace que haya una mutación ahí, que se supone que alguien que atravesó verdaderamente un acontecimiento, ¿no? Yo te agradezco esa referencia al trauma porque no la tenía. Teníamos la de Guy Briole que habla de que no anteceda el hecho al acontecimiento, pero no teníamos la de Un esfuerzo de poesía que tiene una riqueza y una profundidad increíbles.  

Volviendo a lo que decía Moni, tal vez el sinthomatizar solo puede ser cuando algo del acontecimiento sucedió y ya no hay orden anterior. Hay que inventar con lo que se tiene, pero una invención es necesaria, ¿no? Para llegar a la H. 

 - Andrea Berger: Ahí hay un punto que no resalté, pero creo que hay que diferenciar, y es que no es lo mismo subjetivar, es decir desplegar coordenadas simbólicas e imaginarias, que división subjetiva. Una cosa es re-anudar, a través de ¿Cuándo fue? ¿Qué pasó? Re construir un orden, un tejido necesario para que un sujeto en urgencia se vaya un poco más aliviado y pueda volver y siga trabajando, de la división subjetiva, como decía Gustavo. Como nos enseña Freud y Lacan lo lee en "Intervención sobre la transferencia"22 la división subjetiva nos lleva a la implicación subjetiva, es por tanto un paso más.  Una cosa es implicarse subjetivamente en las coordenadas simbólicas de uno –y un paso más es ¿qué tienes que ver tú en lo que te pasa?, eso es implicación, rectificación, sujeto dividido y determinado por y entre significantes. Pero hay otra implicación, la que tiene que ver con el veneno de cada uno, con la satisfacción que habita en cada uno. Para mí son dos implicaciones distintas. 

Entonces, subjetivar es a alguien que viene muy angustiado, invitarlo al trabajo de "cuándo, cómo, dónde, a ver, hagamos diferencia, pongámosle un orden, ándate un poco más tranquilo y volvés la próxima, y si soñás algo en estos días, bingo" para juntos ir abriendo la urgencia. Después el paso de la implicación subjetiva, que es "¿tú qué tienes que ver en todo esto?". Este paso se puede producir o no…sino se produce quedaremos dando vueltas en entrevistas preliminares. Pero si se produce, daremos lugar al sujeto del inconsciente, o sea divido entre significantes.

Pero creo, que hasta ahí, es posible el retorno de la urgencia, entonces, un paso más, que es cuando hay un encontrarse uno, con la moción pulsional que lo habita, que lo comanda y que nos fuerza a empezar a arreglárselas con eso. El encuentro con ese real da la posibilidad de hacer otra cosa. Inventarse algo. Un pequeño antídoto tal vez.  

 

  • Clase sobre "Sintomatizar la urgencia", en el marco del Seminario Anual de PAUSA 2025 titulado "Entradas y salidas de la urgencia", el 24 de junio de 2025
  • Berger, A., La angustia, entre la mantis religiosa y el vientre oscuro de la araña, Buenos Aires, Grama ediciones, 2022.
  • Lacan, J., "Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11", en Otros escritos. Buenos Aires, Paidós, pp. 599-602.
  • Lacan, J., "La Tercera", en Revista lacaniana de psicoanálisis, 18, Buenos Aires, Grama-EOL, 2015, p. 14.
  • Miller, J.-A., Un esfuerzo de poesía, Buenos Aires, Paidós, 2016, p. 286.
  • Bassols, M., "La llamada perdida del trauma y la respuesta del psicoanalista", disponible online en: https://blog.eol-laplata.org.
  • Freud, S., "Comunicación Preliminar", Estudios sobre la histeria, en Obras completas, v. II, Buenos Aires, Amorrortu editores, p.32.
  • Freud, S., Inhibición, síntoma y angustia, en Obras completas, v. XX, Buenos Aires, Amorrortu editores, p. 94.
  • Miller, J-A., Sutilezas analíticas. Buenos Aires, Paidós, 2011, p.129.
  • Lacan, J., "Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11", op. cit., p. 601.
  • Freud, S., Fragmento de un caso de histeria. El caso Dora, en Obras completas, vol. VII, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1984, p. 39.
  • Freud, S., Sobre la iniciación del tratamiento. En Obras completas, Vol XII. Buenos Aires: Amorrortu. 1984 (p.130).
  • Freud, S., "17ª conferencia. El sentido de los síntomas", en Obras completas, vol. XVI, Buenos Aires, Amorrortu editores, 2013.
  • Freud, S., "23ª conferencia. Los caminos de formación de síntoma", en Obras completas, vol. XVI, Buenos Aires, Amorrortu editores, 2013.
  • Miller, J.-A., "Seminario de Barcelona: Sobre Die Wege der Symtombildung", en Revista Freudiana, 19, 1997, pp. 7-57.
  • Lacan, J., "Pasaje al acto y acting out", El seminario, libro 10, La angustia, Buenos Aires, Paidós, 2013, pp. 138-139.
  • Freud, S., "Neurosis y psicosis", en Obras completas, vol. XIX, Buenos Aires, Amorrortu editores, 2018, p. 156.
  • Freud, S., Inhibición, síntoma y angustia, Obras completas, vol. XX, Buenos Aires, Amorrortu editores, 2012, p. 94.
  • Lacan, J., "Pasaje al acto y acting out", El seminario, libro 10, La angustia, op. cit., pp. 138-139.
  • Miller, J.-A., "El inconsciente=interprete". Introducción a la clínica lacaniana. Conferencias en España, Barcelona, Gredos, 2018, p. 18.
  • Seldes, R., La urgencia dicha, Buenos Aires, Colección Diva. 2012, p. 73.
  • Lacan, J., "Intervención sobre la transferencia", en Escritos 1, Buenos Aires, Siglo XXI, 1984, p. 215.