"El cuerpo debería asombrarnos más", J. Lacan2
"El cuerpo, si se lo toma en serio, es en primer lugar lo que puede llevar la marca apropiada para ordenarlo en una serie de significantes", J.Lacan3
La urgencia del parlêtre incluye al cuerpo y por lo tanto, implica que partimos del goce y no del Otro del significante, así lo constata nuestra práctica.
Ricardo Seldes, en entrevista con Ariel Hernández en Radio Universidad de La Plata4, redujo de este modo nuestro accionar ante la urgencia: "una urgencia no se apaga, ella se escucha, se lee, se corta". Nos toca poner el foco en los resultados del encuentro con un analista en los tratamientos en Pausa, las –llamadas por nosotros– resoluciones o salidas, que dependerán de la posibilidad de instalar un tiempo de comprender ante el riesgo de la precipitación en un pasaje al acto que suele estar en el horizonte de quienes nos consultan, actualmente tal vez con mayor frecuencia que en otras épocas.
De resultados
Un texto de Oscar Zack, titulado "La pragmática analítica"5, subraya que el psicoanálisis es una pragmática que no es como las demás, haciendo una diferencia que me pareció iluminadora entre eficacia y eficiencia. En su texto toma a su vez como referencia la distinción que Francois Jullien hace desde sus estudios sobre la perspectiva china al tratar la cuestión de la eficacia.6
La eficiencia sería para el pensamiento chino una manera discreta, indirecta de operar a partir de las transformaciones silenciosas que se van produciendo sin destacar ningún acontecimiento en particular, de manera de promover un efecto como consecuencia de una acción indirecta. Se tratará menos de conducir que de inducir el efecto, cito a Jullien y subrayo.
Contrasta esto con la manera griega de concebir la eficacia que dicho autor resume así: para ser eficaz, construyo una forma modelo, ideal, cuyo plan trazo y a la que le adjudico un objetivo; luego comienzo a actuar de acuerdo con ese plan en función de ese objetivo.
En el tratamiento de las urgencias en PAUSA tenemos un objetivo al que llamamos salida o resolución de la urgencia, pero es un objetivo que, desde la perspectiva analítica, intentamos que sea trazado caso por caso –no con un ideal en la mira– y estando disponibles a lo imprevisible –sea como éxito o como fracaso– que siempre podrá proporcionarnos una enseñanza, si nos detenemos en su lectura.
La perspectiva que nos guía no busca para quien consulta una solución inmediata, tampoco definitiva, sino que habilita al sujeto a vincularse con su historia, sus afectos, intentando que en el decir encuentre algo de la trama de su subjetividad, que eventualmente lo conduzca a "mirar con nuevos ojos su horizonte" y eventualmente a querer encontrarse nuevamente con un analista.
Del aire denso e irrespirable al aliento vital
Me valgo así de expresiones que usó un joven paciente –atendido hace muchos años– cuando intentaba sintetizar su recorrido al cerrar su tratamiento en Pausa.
El psicoanálisis –enfatizó Freud a sus 70 años7– vuelve a la vida más simple al posibilitar la adquisición de una nueva síntesis que reordene la maraña de impulsos dispersos al enrollarlos en torno a un carretel o –dice, modificando aquella metáfora– suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente.
Una escucha e intervención oportuna en el discurso de quien experimenta la ruptura aguda de la cadena significante, poder aislar un significante privilegiado que aparezca en el decir del consultante –ha señalado Ricardo Seldes en la entrevista mencionada– puede ser lo que permita rescatar un hilo, enhebrarlo y comenzar la lectura de lo que en tanto sujeto del inconsciente sabe… y no sabe que sabe.
Desde hace un tiempo me descubro buscando o intentando suscitar, más activamente que en años anteriores, desde el primer encuentro, al menos una sonrisa, alguna torcedura del sentido de una palabra, o trayendo alguna pregunta que ponga el acento en lo que vivifica, en "nutrir la vida" si recurrimos a otra expresión del pensamiento chino transmitido por Jullien8.
Podemos decir que gracias a los adolescentes que nos consultan nos hallamos ante casos paradigmáticos en nuestra práctica con urgencias. Estos promueven la invención de maniobras con efectos muy enseñantes en el intento de conducirles a alguna posible subjetivación de lo experimentado, ya sea en el paso por profundas crisis de identidad, desarraigo del mundo de la niñez, cambios corporales y emocionales. Cambios que generan una significativa vulnerabilidad y la aparición de síntomas delicados, como por ejemplo, falta de recursos simbólicos para expresar lo que duele, aislamiento, angustia, cambios de humor repentinos, tendencia a autolesionarse. Y –con notable frecuencia en la actualidad– suelen traer ideas o impulsos destinados a cortar el hilo de la vida.
Irene Kuperwajs, en su artículo "La sorpresa de un encuentro"9, nombra a los analistas como "sorprendedores de lo real". También invita, y la sigo, a que los mismos analistas conservemos el deseo de ser sorprendidos para alcanzar lo real, el real en juego en cada caso. Vuelvo a lo señalado por Lacan –citado como epígrafe– "el cuerpo debería sorprendernos más" y llevarnos al análisis donde logramos su alivio en la medida en que aprendemos a leer los acontecimientos de cuerpo.
Cuando la escucha del analista y su intervención logran sorprender, trayendo lo imprevisto, y arranca un gesto de asombro. el asomo de una sonrisa que revele un cierto alivio, un cambio en la postura del cuerpo que denote que algo fue "tocado", entonces apostamos a la posibilidad de destrabar lo atascado.
Recordemos que ya Freud, en su texto sobre el humor, hablaba de la risa como signo de un proceso que podemos nombrar de "economía de goce" al permitir experimentar un ahorro de tensión psíquica posibilitado por el uso del lenguaje, especialmente en un chiste, una agudeza o un equívoco. Es que el humor trae efectos en el cuerpo.
Compartiré parte del argumento de unas jornadas sobre "El humor en la experiencia analítica" llevadas a cabo en la ciudad de Córdoba en el año 2017, al cumplirse 100 años del texto de Freud mencionado:
"Lo grandioso para Freud reside fundamentalmente en el propósito que el humor realiza: burlar al superyó. Si a éste le gusta hacerse un mundo por todo, al humor le gusta deshacerlo. De allí que Freud designe la potencia reaccionaria y creativa del humor, que "con su defensa frente a la posibilidad de sufrir" ocupa un lugar destacado dentro de la serie de métodos que permiten sustraerse del sufrimiento."10
- Texto introductorio a la clase del día 14 de octubre de 2025, en el marco del Seminario Anual de PAUSA titulado "Entradas y salidas de la urgencia".
- Traducido también como "el cuerpo es algo que debería causar pasmo". Lacan, J., El seminario, libro 20, Aún, Buenos Aires, Paidós, 1997, p. 133.
- Lacan, J., "Radiofonía", en Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 407.
- Entrevista realizada en el espacio "Psicoanálisis en el aire" de la Radio Universidad de La Plata. Youtube.
- Zack, O., "Pragmática analítica: el psicoanálisis es una pragmática que no es como las demás", en Virtualia 18, disponible online: https://www.revistavirtualia.com/articulos/433/pragmatica-y-psicoanalisis/pragmatica-analitica-el-psicoanalisis-es-una-pragmatica-que-no-es-como-las-demas
- Jullien, F., Conferencia sobre la eficacia, Buenos Aires, Katz editores, 2006.
- Entrevista concedida al periodista George Sylvester Viereck en 1926 en la casa de Sigmund Freud en los Alpes suizos. La Brújula 28, Semanario de la Comunidad Madrileña de la ELP.
- Nutrir la vida o nutrir la propia vida es una expresión del pensamiento antiguo chino y título de una obra de Francois Jullien.
- Kuperwajs, I., "La sorpresa de un encuentro", en Virtualia 35, disponible online en: https://www.revistavirtualia.com/storage/articulos/pdf/aCU7IWbaCC1Wmz8TOd1rx6WskIGsrELqr2fWAhgG.pdf
- Liliana Aguilar, Jorge Agüero y Marina Recalde, Argumento de las Jornadas de la Sección Córdoba de la EOL, "El humor en la experiencia analítica", 2017.